Me miro al espejo, a veces pienso que no logro reconocerme. Fuera hace frío. Recuerdo mis dedos enredándose en tu pelo rubio, tu sonrisa, como apartaba los restos de maquillaje de tu rostro después de un llanto.
El vaho del espejo distorsiona mi silueta. El sonido de tu bolso contra tu pierna al correr, mis manos en tus caderas. Abro el grifo, limpio los restos que quedan del estropicio formado en el baño. Un beso.
Odio la ducha, odio que me deje con mis pensamientos, odio el silencio durante esos segundos en los que cierro el grifo y espero a salir. La odio por hacerme recordarte.
Hoy es un nuevo día, odio la ducha pero me gusta como cae el agua por mi cara. Odio la ducha... Pero me hace sentir viva.

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